Sin Jobs no hay paraíso*
22 Enero, 2009
Que Steve Jobs padecía algún tipo de enfermedad no lo dudaba nadie. Su estado físico así lo demostraba, quedando patente en sus últimas apariciones públicas. Tras la publicación de la noticia de su muerte en Bloomberg (con biografía incluida) el propio Jobs ironizaba en su última Keynote, empezando la presentación con un “Los rumores sobre mi muerte son totalmente exagerados”.
A principios de año, el C.E.O. de Apple hacía pública una nota en la que afirmaba que padecía una extraña enfermedad hormonal, de la cual se estaba tratando, en un intento de calmar los rumores y especulaciones sobre su salud. Muchos, sin embargo, siguieron afirmando que Steve no había superado el cáncer de páncreas del que se salvó milagrosamente en 2004. Y la semana pasada se confirmó la peor noticia para el gigante de Cupertino (tras el comunicado, las acciones de Apple perdieron un 10 % de media durante la sesión en Wall Street), aunque seguramente la mejor para tratar la salud de su presidente: Steve Jobs deja su puesto hasta junio para centrarse en su recuperación.
¿Existe futuro para la marca Apple más allá de su C.E.O. y fundador? ¿Es Steve Jobs insustituible? ¿Puede Apple seguir siendo Apple sin la dirección de su máximo exponente?
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